La reelección va, sino…

Danilo Medina.Pedro José Gris

LA REELECCIÓN COMO MANDATO.-  En las circunstancias actuales, la no reelección  no es posible de manera natural. Para imponer la no reelección, por primera vez en la historia democrática nacional, se tendría que violentar la esencia de nuestra constitución, y en general de toda constitución legítima cuyo perfeccionamiento radica  en establecer la fórmula mágica que devuelve al pueblo, en última instancia, la soberanía delegada por el propio pueblo en cada letra que la erige. Es su círculo, su perfección. Si la soberanía no vuelve al pueblo, si no existen en ella vías para que el pueblo canalice sus deseos  trascendentales,  la ley de leyes debe regresar al quirófano.

ATERRICEMOS.- Todo el mundo sabe que el pueblo dominicano quiere la reelección del presidente Danilo Medina, lo sabe Leonel, a quien le toca apoyarla,  lo sabe Hipólito, que entonces cedería la candidatura a  Abinader,  lo sabe y la apoya Vargas Maldonado, las iglesias lo saben, los gremios que casi no existen lo saben, la izquierda en su dispersión lo sabe también,  el PLD lo sabe y su Comité Político, por lógica de continuidad, por economía de esfuerzo, igualmente apoya la reelección (su propia reelección). La “sociedad civil”, que centra su razón de ser en odiar a los políticos, no encuentra razón todavía para odiar a Danilo: ella también lo sabe y al parecer lo apoya. Y fuera, y aquí en las embajadas, y en el mundo saben que en esta pequeña isla gobierna un presidente cuyo pueblo quiere y exigirá  su  reelección.  Danilo también lo sabe, y quiere la reelección, a su manera, como se la ha ganado, no con el tono denigrante de un “vuelve y vuelve”, con cabildeos soterrados, lobismo  e insinceridades, sino con respeto, con dignidad, a la altura de su imagen discretamente heroica, a la hechura de su singularidad. Una reelección como nunca se ha hecho.  ¿Qué falta entonces?

LA NEGOCIACION.- Leonel, estratega nato y de una formidable inteligencia emocional, sabe que debe negociar su apoyo entusiasta a lo que Gedeón llama, con acierto metafórico, “la ola”.  La ola es la unidad, el sentido de masa compacta. Leonel sabe, o debe saber, QUE LA NO REELECCI”N NO ES NEGOCIABLE realmente porque en ese  escenario él no tendría nada sustancioso que ofertar.  Solo la reelección permite una negociación  verdadera.  La no reelección deja a Danilo en dominio radical de su destino. Nadie podría darle nada ni garantizarle nada. Danilo todo lo que tiene lo ha alcanzado con sus propias manos (“manos a la obra”). Sin ayuda. Y lo que necesite (congresistas, alcaldes, regidores) en este escenario antinatural, donde al favorito absoluto su propio partido bloquea la ruta, lo tomará por su propia cuenta, como lo hizo en la justa para los comités central y político.

DOS VERDADES.- Todas las encuestas enuncian dos tendencias reiterativas: la gente, en proporciones plebiscitarias, apoya a Danilo y apoyaría a quienes Danilo apoye. Y a nadie  másÖ Y si se le victimiza, estas tendencias podrían hacer olas, proyectar tsunamis…

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